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miércoles, 27 de marzo de 2013

Crítica: Pídeme lo que quieras, Ahora y siempre -Megan Maxwell-




SINOPSIS

Después de provocar su despido de la empresa Müller, Judith está dispuesta a alejarse para siempre de Eric Zimmerman. Para ello y para reconducir su vida decide refugiarse en casa de su padre, en Jerez. Atormentado por su marcha, Eric le sigue el rastro. El deseo continúa latente entre ellos y las fantasías sexuales están más vivas que nunca, pero esta vez será Judith quien le imponga sus condiciones, que él acepta por el amor que le profesa. Todo parece volver a la normalidad, hasta que una llamada inesperada los obliga a interrumpir su reconciliación y desplazarse hasta Munich. Lejos de su entorno, en una ciudad que le resulta hostil y con la aparición del sobrino de Eric, un contratiempo con el que no contaba, la joven deberá decidir si tiene que darle una nueva oportunidad o, por el contrario, comenzar un nuevo futuro sin él. Pídeme lo que quieras, ahora y siempre es una intensa historia de amor, plagada de fantasías sexuales, morbo y erotismo, en la que los protagonistas hablan cara a cara con la pasión.







Este libro lo comencé anoche y hace exactamente tres minutos que he terminado de leerlo.

Ha sido una de esas lecturas que comienzas y no puedes dejar hasta terminarlas (y si no que se lo digan a mi chico, que el pobrecito tuvo que aguantar con la luz encendida hasta las 3 de la mañana y escuchando mis carcajadas!).

Decir que me ha gustado sería quedarme corta. La forma de ser de Judith, su desparpajo, su fuerza, la manera de enfrentar las cosas y sobre todo esas salidillas de tono que te hacen reír sin poder evitarlo es muy real, nos presenta a una mujer de hoy en día, cabezona como ella sola y sin pelos en la lengua… Creo que yo misma hubiese cometido asesinato si tuviese que escuchar una y otra vez las palabras “Toros y olé” más de una vez jejeje.
La madurez que muestra en muchas de las escenas, la forma de enfrentarse a los problemas e intentar buscarle una solución es emocionante y visceral y hace que sus encuentros y desencuentros con Eric sean explosivos.

Y qué decir del Señor Zimmerman… Un hombre frío, herido y que a pesar de cometer errores (y mira que le cuesta darse cuenta de ello) es capaz de luchar y seguir adelante. En Judith ha encontrado su media naranja y también la horma de su zapato, en esta segunda parte la relación entre los dos se va consolidando y en el caso de Eric vemos a un hombre más maduro y tierno, uno que empieza a abrirse poco a poco.

Sigue siendo un libro muy sensual y a pesar de todo, la carga de esas calientes y tórridas escenas encajan perfectamente y no resultan fuera de contexto ni bochornosas, Megan consigue dar un nuevo giro de tuerca (como ya hizo en Pídeme lo que Quieras) e innovar en un género demasiado trillado y en el que últimamente solo vemos más de lo mismo.

Su forma de escribir es directa, ágil y divertida, y en mi opinión se aleja un poco de la manera más desenfadada con la que trata sus conocidos chick-lit pero sin perder esa esencia por la que se la conoce, lo cual para mi gusto, hace de este libro y su anterior entrega una lectura redonda.

Si te gusta la novela erótica y estás buscando una lectura desenfadada y alejada de los estereotipos que hoy por hoy salen hasta debajo de las piedras, os sugiero que les deis una oportunidad a Pídeme lo quieras ahora y siempre, no os defraudará.



lunes, 25 de marzo de 2013

Crítica: Pídeme lo que quieras -Megan Maxwell-




Zimmerman decide viajar a España para supervisar las delegaciones de la empresa Müller. En la oficina central de Madrid conoce a Judith, una joven ingeniosa y simpática de la que se encapricha de inmediato. Judith sucumbe a la atracción que el alemán ejerce sobre ella y acepta formar parte de sus juegos sexuales, repletos de fantasías y erotismo. Junto a él aprenderá que todos llevamos dentro un voyeur, y que las personas se dividen en sumisas y dominantes... Pero el tiempo pasa, la relación se intensifica y Eric empieza a temer que se descubra su secreto, algo que podría marcar el principio o el fin de la relación.






Es la primera novela que leo de Megan Maxwell fuera de su acostumbrada línea de chick-lit y la verdad es que me he llevado una agradable sorpresa. Si bien tiene su toque personal, esta es una historia más seria, con una profunda carga erótica y escenas de lo más variopintas y bien narradas.

Son dos personajes perfectamente perfilados, ella, Jud es secretaria en una enorme empresa, hasta aquí podría decirse… Más de lo mismo. Sí… pero, al menos en esta ocasión la protagonista se nos presenta como una mujer segura de sí misma, que sabe lo que quiere, no titubea ni se anda por las ramas lo que hace sus encuentros con su guapo y manipulador jefe un continuo desafío que ella no teme en enfrentar.

Erik por su parte es el típico hombre de negocios, frío en su profesionalidad, con  éxito, no le faltan amantes y que disfruta del sexo… Y por una vez (¡gracias, Megan!) esta autora se aleja del manido tema del BDSM y se introduce en una gama de la sexualidad que quizás podría resultar un poquito más controvertido pero que en mi humilde opinión, ha sabido entremezclar perfectamente en el hilo argumental de la novela.

Escrita con su acostumbrado y personal tono de humor y jerga, Megan se aleja del género chick-lit en el que se ha alzado como la reina y vuelve a bordar un nuevo éxito dentro de la erótica.

Si os gusta la erótica, el personal estilo que imprime Megan Maxwell en sus novelas y queréis leer algo distinto y muy caliente, os recomiendo Pídeme lo que Quieras.